¿Qué es el debranding y en qué beneficia a las marcas?

Los compradores cada vez poseen una mayor información y control sobre sus decisiones de compra. El amplio abanico de artículos y servicios que se encuentran a su abasto es tan amplio, que no es de extrañar que sean más exigentes en el momento de encontrar un producto que cubra sus necesidades.

No se conforman simplemente con la buena o mala sensación que les pueda transmitir la imagen de marca. Y es que sus necesidades cada vez se encuentran más ligadas a un contenido que ofrezca sensaciones y experiencias.

Ahora bien, esta vinculación con la marca que conocemos como branded content ¿podría tener los días contados? Las estrategias de branding buscan nuevas formas de conectar con los clientes y lo más importante, generar engagement. Y es en este contexto, donde nace el debranding.

Una metodología del marketing que pretende descontextualizar la imagen de marca que ya tienen los consumidores, para darle una nueva vida implícita en su producto sin citar textualmente la marca.

Una imagen de marca donde el consumidor es el protagonista

Se trata de una técnica que ofrece al cliente la posibilidad de ser la voz de la marca. En otras palabras, promover un producto o servicio más personalizado, libre de logotipos y nombres de marca. Los ejemplos más evidentes los observamos en marcas como Starbucks o Coca-Cola, las cuales optaron por eliminar su logotipo y incluir en su lugar el nombre de los consumidores.

Esta estrategia publicitaria fortalece la imagen de marca hasta el punto que los consumidores pueden reconocerla sin necesidad de recordarle literalmente aquellos elementos visuales que la dibujan.

Ahora bien, tened en cuenta que hablamos de grandes marcas. No debes poner en riesgo tu posicionamiento en el mercado, si crees que los clientes no podrán identificar tu marca fácilmente sin el amparo del logotipo.

Los colores corporativos son, para el debranding, el único lenguaje gráfico necesario. Alejado de toda apariencia rígida y corporativa, esta nueva faceta personal de la firma se dispone a llegar al consumidor, ya no en un plano emocional, sino en uno transcendental. Su fin último es la repercusión social.

Y es por ello que los productos que sigan esta estrategia deben cuidar cada uno de sus detalles, además de contar con una mayor calidad para poder acompañar a los consumidores un largo tiempo.

La viralidad del branding en las redes sociales

Ya sea a través de elementos más tangibles como el packaging u otros más conceptuales como el storytelling, la marca ha encontrado hasta ahora en la connotación de las emociones, experiencias y recuerdos de los consumidores su Talón de Aquiles.

La clave del debranding, en este caso, recae en que el consumidor ya no se siente identificado con la marca, sino que se siente protagonista de la marca. O dicho en otras palabras, orgulloso y satisfecho de exhibir su nueva adquisición.

La marca representa su propia historia, por lo que debe ser digna de ser compartida por las redes sociales. La imagen de marca se proyecta por este canal sin perder su esencia, ya que, como hemos dicho, se trata de compañías con una identidad visual fuertemente consolidada, y fácilmente reconocibles.

Porque la finalidad del branding no es otra que crear marcas fuertes, únicas y longevas. Marcas que, por mucho que varíen sus estrategias para transmitir sus valores, nunca dejarán de proyectar su personalidad dentro de un mercado cada vez más homogeneizado.