La reputación de marca corporativa y la diferenciación empresarial

Conseguir diferenciar una marca corporativa en un contexto globalizado y sobresaturado de compañías, como el que nos rodea hoy en día, no es sencillo. Para conseguir una gestión de marca ejemplar, deberemos centrarnos en poner los fundamentos que nos puedan proporcionar una reputación corporativa capaz de generar valor que pueda ser utilizarlo como una ventaja competitiva.

Pero conseguir una buena reputación de marca no es un proceso que se consiga de hoy para mañana. Se trata de un ejercicio de confianza ligado a la arquitectura de marca corporativa, que puede llevarnos incluso años, ya que es el resultado de las percepciones subjetivas de un entorno y contexto determinado.

Claves para fortalecer el posicionamiento de una marca corporativa

Para ser considerada una marca corporativa exitosa, se deben afrontar los objetivos de la compañía desde un punto de vista estratégico, ya que la construcción de la marca en sí, representa el principal valor con el que cuenta una compañía para establecer una relación de confianza a largo plazo con los clientes.

El futuro de la gestión de marcas se dirige hacia el uso de herramientas interactivas que permitan integrar nuestra marca con todo tipo de canales y soportes. Para poder fortalecer el posicionamiento de una marca corporativa las empresas deben mejorar, en primer lugar, su estrategia de contenidos en los medios sociales: desde actuaciones de comunicación, hasta el diseño de la página web.

La gestión de marca que diferenciará nuestra empresa de la competencia deberá ofrecer un valor añadido en nuestro entorno. Un ejemplo, lo encontramos en las estrategias de gestión de grandes compañías internacionales como Philips o Telefónica. Estas empresas, actúan como eje transmisor de la identidad de una marca diversificada sobre sus negocios y actividades en otros mercados.

Del mismo modo que las malas prácticas empresariales pueden perjudicar la reputación de una marca corporativa. Uno de los ejemplos más representativos lo encontramos en la compañía Mitsubishi, la cual reconoció llevar a cabo irregularidades en los tests de consumo de carburantes de muchos de sus vehículos. Y es que superar una situación de riesgo reputacional puede servir a la marca para proyectar una nueva línea basada en oportunidades de mejora.

Ejemplos de ventajas competitivas en estrategias de gestión de marca

No obstante, como decíamos, existen otras grandes compañías que han sabido gestionar su marca siguiendo estrategias más beneficiosas. En el caso de Philips, la marca propone un valor tangible en cada uno de los sectores donde ha elegido diversificarse. Si bien en un inicio la compañía se centró en ofrecer productos ligados al hogar, ahora, bajo el lema “sentido y sencillez”, aporta soluciones con el fin de mejorar la vida de las personas y hacer más sencillo su día a día.

Otro ejemplo de estrategias de gestión de marca basadas en la diversificación lo encontramos en Telefónica. La compañía decidió ordenar su empresa por marcas (Movistar, Vivo…) según segmento y geografía en el que está presente la compañía, sin perder de vista el liderazgo local.

Así, creando una especie de familia entorno a un núcleo, Telefónica asumió el rol de ‘marca madre’ iniciando todo un proceso de restructuración de la identidad visual de la marca corporativa sin perder la cercanía que ya la caracterizaba.

Esto es debido a que las marcas han tenido que adaptarse a un nuevo modelo socioeconómico marcado por la globalización y la diversificación en los hábitos y núcleos de consumo. El éxito empresarial ya no se basa en sus beneficios directos, sino en la solidez de su reputación a largo plazo.

Conseguir la confianza de los clientes pasa por establecer unos canales de comunicación cercanos que les aporten confianza y credibilidad a la marca corporativa. Se podría decir, que la reputación de marca equivale a una especie de prestigio consolidado. Un prestigio que funciona, hoy en día, como el principal elemento para conseguir diferenciarse con éxito de una creciente y, cada vez más sobresaturada, competencia.