Estrategia de Restyling o Rebranding: las diferencias para las marcas

Un hombre reflexiona: ¿es mejor el restyling o el rebranding?

Vivimos en un mundo que está en constante evolución: los hábitos y las necesidades de la sociedad son muy variables. Y las marcas deben, precisamente, hacer eso: adaptarse a su público si quieren ser firmas competitivas.

Es por ello que analizar el estado de una marca es fundamental en los procesos de gestión: así, los resultados se podrán traducir en hechos.

En algunos casos, las firmas habrán demostrado haberse sabido adaptar a las nuevas realidades, pero en otros no… Y es ahí cuando las marcas deberán plantearse la opción de implementar el restyling o el rebranding en su nueva estrategia de branding corporativo. ¿Que qué son estos conceptos? ¡Ahora te lo explicamos!

El restyling: cuando nuestra marca necesita un cambio de look

En las peluquerías saben de sobra que cuando alguien quiere hacerse un cambio de look radical, es por algún motivo. Y suele estar relacionado con el campo de la psicología: y es que todos sabemos que un cambio en el aspecto físico tiene el poder de subir la autoestima y atraer nuevas energías positivas: refrescar la imagen a veces es necesario.

Estos son los principales beneficios de aplicar un “restyling” a una marca:

  • Refuerza la personalidad y la imagen de la marca: a veces la novedad es tan poderosa que logra despertar la curiosidad de aquellas personas que hasta el momento habían tenido una actitud de indiferencia hacia la marca.
  • Se adapta al crecimiento tecnológico: la tecnología ha sido un elemento que ha andado de forma paralela a las marcas: ha impuesto nuevas formas de comunicación entre cliente y marca, ha transmutado los hábitos de consumo de nuestra sociedad… Las compañías deben adaptar sus marcas a la evolución tecnológica si quieren crecer, o en muchos casos, sobrevivir.
  • Poner de manifiesto los nuevos cambios que ha sufrido la compañía: el restyling puede ser utilizado como forma de abrir un nuevo diálogo entre marca y público.

En definitiva, el restyling busca obtener efectos a corto plazo: cambio de la tipografía, del logo, del diseño de packaging… ¡y así refrescar la imagen de marca!

El rebranding: un cambio que afecta a las raíces de la marca

Aunque en ocasiones el concepto de rebranding se puede confundir con el de restyling, lo cierto es que presentan grandes disparidades:

A diferencia del restyling, el rebranding no es un proceso de mero cambio de look de la marca, sino que este busca una metamorfosis sustancial. Con el rebranding, la esencia de la marca es cuestionada. Pero, ¿qué lleva a las compañías a iniciar procesos de rebranding en una marca?

  • Cuando el target o público objetivo al que nos dirigimos ha cambiado.
  • Nuevos competidores han aparecido, o acechan: cuando las amenazas son considerables, una marca puede optar por iniciar un proceso de rebranding, y alterar los valores.
  • El mercado al que pertenece nuestra marca se amplía.
  • Cuando los negocios sufren procesos de absorciones, fusiones o adquisiciones.

Una vez realizado el rebranding en una marca, es fundamental establecer una vía de comunicación con los clientes, para que no aflore en ellos un sentimiento de traición. Explicar la nueva personalidad de la marca es clave para no perder a los clientes fieles.

Asimismo, el rebranding también puede ser una oportunidad de oro para captar a nuevos clientes. ¡Aprovecha esta nueva puerta que se abre para cautivar al público!

Restyling y rebranding son dos conceptos muy distintos, pero comparten algo en común: actualizar una propuesta de valor y virar el rumbo estratégico de una marca.

¿Te ayudamos con el cometido?