El significado de los colores en un packaging: la psicología al poder

El diseño de packaging es mucho más que confeccionar un envase atractivo desde un punto de vista estético y funcional. A la hora de llevar a cabo una propuesta, es importante tener en cuenta toda una serie de elementos simbólicos que reafirman o disminuyen la potencia del mensaje que se quiere transmitir. Un packaging es, por lo tanto, el recipiente tangible del producto que se comercializa. Pero también es el recipiente intangible que contiene una serie de mensajes cifrados que, juntos, conforman parte de la personalidad de la marca.

El color es uno de los símbolos más significativos dentro del diseño de packaging, y uno de los elementos que ayudan a configurar la comunicación visual que se pretende mantener con los usuarios. Y es que los colores responden a características psicológicas concretas. Como tales, hay que prestarles una gran atención.

El color del packaging: un mensaje cifrado

El mensaje que una marca quiere transmitir mediante la elección del color del packaging que comercializa en los estantes de los supermercados y comercios, en ocasiones es difícil de descifrar. No existe un único lenguaje cromático en el mundo, y por eso se pueden usar diferentes colores con diferentes finalidades. Aunque, eso sí, hay que estar muy atento a la cultura del usuario al que nos dirigimos y los factores psicológicos que caracterizan a ese target. Equivocarse en la elección del color puede ser el mayor error para un embalaje o packaging. Por eso, es crucial contar con una buena estrategia de branding corporativo que nos permita encauzar esa identidad en el camino correcto.

La razón de la última afirmación está relacionada estrechamente con la misión que deben tener los colores en el diseño de un packaging comercial. Es la siguiente:

  • Llamar la atención de los usuarios potenciales del producto, al presentar una forma de envase diferente, original y rompedora que se potencia con el color escogido
  • Crear un impacto visual mediante la psicología del color escogido
  • Atraer al consumidor para que compre el producto y se fidelice a la marca
  • Mantener su atención el mayor tiempo posible, de tal manera que la compra se materialice

El color es símbolo y emoción a la vez, y por eso hay que tener muy en cuenta su estudio antes de decantarse por una gama cromática u otra en el diseño de un packaging.

¿Qué significa cada color?

Existen muchos colores y cada uno de ellos tiene una significación distinta. Las emociones y sentimientos que desprenden son radicalmente opuestos dependiendo del contexto. En ocasiones, incluso, un mismo color puede reforzar o deprimir un mensaje solo por el tipo de producto con el que vaya acompañado.

Las connotaciones cromáticas de cada color, según los principales expertos en branding corporativo en la actualidad, son:

  • El color negro, dependiendo del contexto, puede significar muerte y mal. Pero también está perfectamente indicado para aquellos packagings que quieran transmitir elegancia y riqueza.
  • El blanco, en cambio, es un color que simboliza pureza y simplicidad. Se caracteriza por ser un color neutro, atemporal y que da la impresión de infinito.
  • El color gris, que es la mezcla de los dos anteriores, no resulta un color vivo pero tampoco es neutro en su totalidad. Es, como dicen los expertos en branding corporativo, un color pasivo que puede simbolizar incertidumbre, miedo o depresión. Desde luego, no es el mejor color para un packaging.
  • El color verde es uno de los más serenos emocionalmente hablando, ya que no es extremista ni en lo positivo ni en lo negativo. El verde puede estar influenciado directamente por otros colores, como el amarillo o el azul. Si la tonalidad que predomina en el color verde es el amarillo, se puede decir que tiene un carácter más soleado y alegre. En cambio, si predomina el azul – un color más adulto -, presenta un carácter tranquilo y sereno.
  • El color amarillo, en cambio, es el color más vivo y que aporta una mayor frescura a cualquier packaging. Su simple presencia llama la atención y provoca un magnetismo importante con el cliente.
  • El rojo, en cambio, denota calidez, pasión y energía. Aunque, eso sí, este color es peculiar debido a que cada tonalidad sugiere cosas distintas. El rojo claro, por ejemplo, se vincula con valores de éxito, energía y gozo; el rojo intermedio, con la fuerza y movimientos apasionados; el fuerte para mostrar calidez y eficiencia; el color cereza, en cambio, está más vinculado con la sensualidad.

En definitiva, la gama cromática es muy importante dentro del diseño de packaging. Es importante que se realice un estudio previo del target para escoger un determinado color. La comunicación del envase dependerá, en gran medida, de los factores psicológicos derivados de esta elección.